procesos transicion emocional
Uncategorized

Procesos de transición emocional: El jardín empieza a otoñar

Cuerpo y emociones en los ciclos de la naturaleza y el cuerpo. Transición emocional

La luz comienza a retirarse un poco antes.
Algo también en nosotras.
Los ciclos de la naturaleza y el cuerpo no ocurren solo afuera: también se expresan en el ritmo interno, en el ánimo, en la energía vital.

Hay momentos en que la energía no empuja hacia afuera: se recoge.
Como el mar cuando baja la marea.
Como la noche que le gana terreno al día.
No están perdiendo: están transitando.

Hay veces en que lo que antes nos encendía deja de hacerlo y aparece la inquietud. En los procesos de transición emocional, la mente suele interpretar ese silencio como peligro, como retroceso, como señal de muerte. Entonces intentamos sostener lo conocido con más fuerza: planes, rutinas, vínculos, certezas.
Ya no por deseo, sino por miedo.

El cuerpo y las emociones responden juntos: inquietud, tensión, adormecimiento, aceleración.
Buscamos regularnos como sea, haciendo más cosas, controlando, repitiendo, llenando el vacío; no por error ni por falla, sino porque necesitamos previsibilidad cuando lo nuevo aún no tiene forma.

La vida nos muestra que hay otras maneras.
En otoño, por ejemplo, los árboles no se aferran a las hojas que ya cumplieron su ciclo. No porque no las quieran, sino porque ya no las necesitan de esa forma. En el suelo, incluso, pueden servir más.
Soltar no es descuidar: tiene que ver con confiar en los ciclos de la naturaleza y el cuerpo.

Hay identidades, ideas, versiones de nosotras mismas que nos dieron estructura, que nos sostuvieron. Por eso cuesta tanto dejarlas ir, incluso cuando ya aprietan.
Lo que duele de soltar no es solo lo que se va, sino la incertidumbre de lo que todavía no llega. Cambiar implica aceptar no saber del todo quién estamos siendo.
Eso requiere tiempo y una cierta capacidad de estar con la incomodidad sin anestesiarla.

Quizás este otoño no te pida hacer más, sino menos.
Permitir que algo se caiga, creencias, hábitos, exigencias, culpas, vínculos que ya no acompañan el momento vital.

El jardín no florece todo el año.
También es sombra, descanso y silencio.
Y ahí, en ese aparente apagamiento, algo se reorganiza.

¿Qué estás lista para soltar en esta estación?
¿Qué semillas vale la pena guardar, aun cuando todavía no sepas cómo serán tus flores?

🍁

Portada » Procesos de transición emocional: El jardín empieza a otoñar

Psicóloga sureña, fan del psicoanálisis, las velas y las pausas con sentido. En Mi Fuego Lento mezclo terapia, arte y cosas que calman cuando todo arde.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *