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Somos un entramado de miradas
La subjetividad no se forma en soledad. Somos, en gran medida, un entramado de miradas: la manera en que fuimos vistas o, en su contrario, como no nos vieron, va moldeando la imagen que tenemos de nosotras mismas.Aquellas primeras experiencias dejan huellas profundas en cómo se organiza el yo. Cuando nuestros cuidadores logran sostener la mirada ante nuestra vulnerabilidad algo se organiza; en cambio, cuando esa mirada falta, nos rehuye o, por el contrario, es invasiva, intrusiva, el sentido de sí puede fragmentarse. Esa experiencia primaria se reactiva constantemente en los vínculos, buscamos sin saberlo, que alguien nos mire o no, como aprendimos.El sufrimiento no proviene solo de un hecho…

